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GEORGES BRASSENS DISCO 12 (1976) |
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Avec cette neige à foison |
Con este montón de nieve Que cubre, cubre mi pelo, Podrían pensar a simple vista Que me hago viejo en el oficio, Y bien, Señora y Señores No es más que una falsa apariencia No es más que una comedia Que una parodia. Es para intentar parar en seco, El avance del tiempo que corre, Para persuadir a ese viejo sinvergüenza, Que todo el mal está ya hecho. Pero bajo la peluca, tengo Mis verdaderos cabellos, color de azabache. No estamos en la víspera, ¡buen Dios! De mi adiós. Y si tengo un aspecto meno vivaracho, Menos sólido sobre mis corvejones, Si camino con lentitud, Con un paso de senador, No digáis: “Está tullido”. No digáis: “No puede más”. No es más que una comedia Que una parodia. Un intento de dormir el tiempo, Calculador impenitente, De revolverlo todo, de enredarlo todo, En el fatídico reloj de arena. De hecho, por detrás del decorado, Como con veinte años, yo corro aún. No estamos en la víspera, ¡buen Dios! De mi adiós. Y si el corazón se lanza a conquistar menos a menudo Y más lentamente que antes, Si cazo con menos celo A las gentiles señoritas, No penséis que estoy harto De sus caricias, sus besos. No es más que una comedia, Una parodia, Para convencer al tiempo burlado, Que mis fiestas galantes han terminado, Que dejo la escena, Que no entraré más en liza, Pero sigo siendo un galán redomado, Siempre activo, siempre mujeriego. No estamos en la víspera, ¡buen Dios! De mi adiós. Y si alguna vez, al cementerio, Un día de estos, llevan a enterrar, A un tipo muerto que se me parece hasta confundir, no vayáis a ahogar al apuntador, dejando correr
vuestras lágrimas. No es más que una comedia, Una parodia. Y luego, con un efecto teatral, cuando Haya pasado algún tiempo, Creyendo que se ha consumado la farsa, Yo, muy feliz, muy jovial, Me exhumaré del hoyo Para saludar bajo los bravos. No estamos en la víspera, ¡buen Dios! De mi adiós. |
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J'avais dix-huit ans |
Yo tenía diecisiete años Justos y dejando Mi pueblo natal, Un buen día, ¡alehop! Desembarqué En la capital. No entré gritando “¡Prepárate París!” en la Isla de Francia. Que tu Rastignac No se preocupe ¡Oh Balzac! De mi competencia. Gente laboriosa, dormid Sin alarmaros, Nada os amenaza. No es más que joven tonto Que viene al asalto Del pequeño Montparnasse (1). Nadie se asombrará Si mis primeros pasos Me llevaron derechito Al puente Mirabeau (2) Para dar un sombrerazo A Apolinaire. Tan tranquilo como iba, ¿Podía yo adivinar El revuelo Que en mi destino Causaría repentinamente Este peregrinaje? ¿Que engañado, mi corazón ingenuo iba a hacer de las suyas, a enamorarse de la primera parisina que llegase? No nos anticipemos. En la orilla, allá abajo, Contra un pilar, La bella trataba De hacer rebotes (3) Torpemente. Yo, por aquella época, No lo digo Sacando pecho, Como un presuntuoso, Yo tenía en ese juego Una gran habilidad. Si me das un beso, Le propuse A la muchachita, Y yo, ahora mismo, Te enseño todos los secretos De este juego. Asunto concluido, En una hora ella tuvo, La destreza necesaria. A cambio, yo Recogí, lleno de emoción, Sus labios exquisitos. Y durante un tiempo, Los diarios de entonces, Por cierto, lo cuentan, Hacía falta levantarse Temprano para encontrar Una piedra plana. Redibujamos Desde el puente de Iena Hasta el puente Alexandre, Hasta Saint-Michel, Pero a nuestra escala, El mapa de la ternura. Pero era demasiado bello: En el Puente Mirabeau La bella infiel Un dia se posó Sobre un rebote Y se marchó. Me abandonó Por un viejo carcamal, La pequeña ingrata. Un Creso que vivía(4), Para más INRI En la orilla derecha. (5) Lloré mucho, El flujo lagrimal Duró quince días. En el viaducto d’Auteuil Parecía que a simple vista Crecía el Sena. Y si, desde el Puente d’Alma, No he ahogado Mi pena infinita, Es porque el agua que corría bajo Los pies del zuavo (6) Era imbebible. Y que yo había adquirido Esta convicción, que Por otra parte me duele, De que muerto o vivo No se llega muy a menudo A buen puerto. No nos pongamos tristes, Vayamos andando, A dar, de buena gana, Al puente Mirabeau Un sombrerazo A Apolinaire. (1)
Montparnasse: Toma el
nombre del Monte Parnaso griego, lugar donde residía la poesía. Juego de
palabras con el barrio de Montparnasse en París,
que en el periodo de entreguerras fue frecuentado por artistas y escritores. Brassens llegó a París con la intención de ser poeta. (2)
Los puentes que cita la canción se encuentran sobre el río
Sena en París. (3)
Los “ricochets” son los rebotes
que hacen las piedrecitas planas que se tiran sobre
la superficie del agua. (4)
Creso: Nombre de un personaje romano muy rico. Símbolo de
la riqueza. (5)
La “rive droite”
del Sena se relaciona habitualmente con negocios y comercios. La “rive gauche” tiene reputación
de menos conservadora y en ella se concentran las galerías de arte,
universidades y librerías. (6)
Zouzou: Bajo el
puente de l’Alma existe la estatua de un soldado zuavo. Los parisinos tenían
la costumbre de mirar el nivel del rio observando
hasta que punto le llegaba el agua a este soldado. Parece que Brassens utiliza un diminutivo, zouzou,
para referirse a esta estatua. |
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Tempête dans un bénitier, |
Tempestad en
una pila de agua bendita Tempestad en una pila de agua bendita, El sumo pontífice con Los obispos, los arzobispos, Nos ha n montado un buen tinglado. No saben lo que pierden, Todos esos dichosos beatones, Sin el latín, sin el latín, La misa nos aburre. En la fiesta litúrgica, De repente, se acabaron las grandes pompas, Sin el latín, sin el latín, Ya no hay misterio mágico. El rito que nos echiza, Se revela entonces anodino. Sin el latín, sin el latín, Y los fieles se largan. ¡Oh santa María madre de Dios!, dile a esos jodidos Monjes que nos aburren Sin el latín. No soy el único, ¡caramba!, Desde que estas reglas nos tiranizan, En ir al oficio Dominical sólo cuando llueve. No saben lo que pierden, Todos esos dichosos beatones, Sin el latín, sin el latín, La misa nos aburre. Renunciando a lo oculto, Tendrán que decir adiós, Sin el latín, sin el latín, Al dinero de la colecta. En la estación primaveral, El pertiguero, el macero, el sacristán, Sin el latín, sin el latín, Harán rabona en la misas. ¡Oh santa María madre de Dios!, dile a esos jodidos Monjes que nos aburren Sin el latín. Estos pájaros son fanáticos, Estos cuervos que sierran, cortan, parten La sana y buena vieja rama De la cruz en la que están encaramados. No saben lo que pierden, Todos esos dichosos beatones, Sin el latín, sin el latín, La misa nos aburre. El vino del sagrado cáliz, Se transforma en agua de borrajas, Sin el latín, sin el latín, Y sus virtudes se debilitan. En Lourdes, Sete o bien en Parma, como en Quimper Corentin,
el presbítero sin el latín ha perdido todo su encanto. No saben lo que pierden, Todos esos dichosos beatones, Sin el latín, sin el latín, La misa nos aburre. |
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A peine sortis du berceau, |
Apenas salidos de la cuna, Nos vamos a dar una vuelta Por el bulevard del tiempo que pasa Cantando los compases de nuestro “Ça
ira”, (1) Contra los viejos, los acomodados, los gordos, Confinados en sus bajas ideas. Nos han visto, parece que fue ayer, Bajar, jóvenes y orgullosos, En una loca zarabanda, Encendiendo fogatas, Alarmando a los gordos burgueses, Pisoteando sus arriates. Jurando hacer tabla rasa de todo, Volver a provocar un año 89 (2) De volver a tomar la Bastilla, Nosotros hemos besado, glotones, A sus mujeres a las que ellos ya no tocaban, Hemos fecundado a sus hijas. En el mar de su tonta tranquilidad, Hemos lanzado, guasones, Muchos adoquines, ¡qué tempestad! No hemos dejado nada de pie, Poniendo sus credos, sus tabúes, Y sus dioses, patas arriba. Cuando sonó el alto el fuego, Una parte de nosotros nos quedabamos
calvos Y la otra tenía el pelo de la sien gris. Nos dimos cuenta de pronto Que el veranillo de San Martín No estaba lejos del tiempo de las cerezas. Entonces, yendo más despacio, Caminamos tranquilamente, Pues, gritando contra los carcas, La joven tropa de los jóvenes, Nos esperaba en el cruce para Enviarnos a Bicêtre (3). A todos esos viejos que chochean, a
esos vejestorios, A esos pobres que sólo son fachada (4), Tambaleándose bajo su caparazón, Fueron vistos, parece que fue ayer, Bajando jóvenes y orgullosos Por el bulevard del tiempo que pasa. (1)
Ça ira: Canción revolucionaria francesa. (2)
89: Se refiere al año 1789, año de la Revolución Francesa, idea que
se continúa en el siguient verso haciendo
referencia la toma de la Bastilla. (3)
Bicêtre: Del nombre del castillo
de Bicêtre, (comuna de Kremlin-Bicêtre,
Val-de-Marne) sucesivamente hospicio, prisión,
asilo, manicomio. Situado en la región parisina. (4)
Sépulcres blanchis:
Jesucristo llamó sepulcros blanqueados a los Fariseos, dando a entender que
su apariencia exterior disimulaba la podredumbre interior. |
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Le modeste Les pays, c'est pas ça qui manque, |
El sitio nunca falta, Se viene al mundo en Salamanca, En París,
Bordeaux, Lille, Brest. Él, el fue a nacer Allá por Saintes-Maries, Es un modesto. Como antaño hizo un rey, Hubiera sido muy capaz, creo, De dar su trono y el resto, A cambio de un caballo camargués, Cojo, viejo, tuerto, fatigado, Es un modesto. Seguido de su pino piñonero, Si huye, corriendo que vuela, Del más mínimo esfuerzo como de la peste, Es porque en el trabajo, sus brazos de Hércules Harían parecer ridículos a los demás. Es un modesto. Cuando pierde jugando a la petanca, No te preocupes, amigo, Si por casualidad te discute. Si te pone mala cara, si te trata duramente, En el fondo, está contento por ti. Es un modesto. Si cuando un pesado lo hace Rabiar, no lo veremos nunca Levantar su mano contra él. Es porque no cree necesario Humillar a un adversario. Es un modesto. Y cuando se enamora locamente No hay peligro de que lo confiese: Destesta, caramba, las
efusiones. Según él, enseñar a todo el mundo su corazón o su culo es lo mismo. Es un modesto. Cuando se entierra a algún imbécil Amigo suyo, si bromea, si No llora y no manifiesta Pena ninguna, no te fíes demasiado: Bajo esta máscara, está sufriendo, Es un modesto. Y si te trata de extranjero Porque eres de Nápoles, de Angers, O de otra parte, no
recojas tus cosas. Cuando él te adopta, ¡pardiez! No quiere que sea sólo de palabra. Es un modesto. Si no eres mal estudiante, Si sabes leer entre líneas, En los hechos, en los detalles, Entonces, verás claramente su juego, Y que este buen tramposo Es un modesto. |
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Gloire à qui freine à
mort, de peur d'ecrabouiller |
¡Gloria al que frena en seco, para no aplastar Al erizo perdido, al sapo extraviado! ¡Y gloria a don Juan, por haber sonreído un día A la que los demás no concedían ninguna importancia!. Esta chica es muy vulgar, la quiero para mí. ¡Gloria al policía que frena el paso a los coches para dejar pasar a
los gatos de Léataud (1)! ¡Y Gloria a don Juan por haberse citado con la abandonada,
a la que se le niega el amor! Esta chica es muy vulgar, la quiero para mí. ¡Gloria al ese que pasa y que se calla cuando la canalla grita “¡aplastemos al débil!” ¡Y Gloria a don Juan por sus galantes discursos a la que los otros nunca hacen la
corte! Esta chica es muy vulgar, la quiero para mí. ¡Y gloria a ese cura que salva a su enemigo en la masacre de San Bartolomé
(2)! |