|
|
GEORGES BRASSENS DISCO 11 (1972) |
|
Une manie de vieux garçon
A l'Etoile où j'était venu Et je vais mettre un point final {Refrain:} |
Como una manía de mozo viejo, Tengo la costumbre De amenizar mi soledad Con los aires de esta canción: Cuando pienso en Fernanda Me empalmo, me empalmo Cuando pienso en Felicie Me empalmo también Cuando pienso en Leonor Dios mío, me empalmo aún Pero cuando pienso en Lulu Ya, ya no me empalmo. La erección, papá, no viene por encargo. Es esta varonil canción Esta antífona viril La que resuena en la garita Del valiente centinela: {Refrain:} A fin de engañar su tristeza De ver la vida menos fría Siempre vigilante en su linterna Canta así el guarda del faro: {Refrain:} Después de la plegaria de la noche Como se siente un poco triste Canta así el seminarista De rodillas en su reclinatorio: {Refrain:} En la Estrella (1), adonde fui Para reavivar la llama Escuché conmovido hasta llorar La voz del soldado desconocido: {Refrain:} Y voy a poner punto final A este canto saludable Sugiriendo al solitario Que haya de él su himmo nacional: {Refrain:} (1)
Étoile: Plaza de l’Étoile en París. En su centro se
encuentra el Arco del Triunfo y bajo éste una llama siempre encendida en
memoria del soldado desconocido. |
|
Prince des monte-en-l'air et de la cambriole Tu ne m'as dérobé que le stricte nécessaire Fort de ce que je n'ai pas sonné les gendarmes |
Principe de los rateros y
desvalijadores, Tú que tuviste el buen gusto de elegir
mi casa, Mientras vendía por las calles mis
pícaras canciones, En tu honor he compuesto esta canción. Has de saber que le doy su valor al
detalle Que tuviste al cerrar la puerta al
marcharte Temiendo que los merodeadores no se
llevasen el resto, Ladrones como dios manda, hay pocos hoy
día. No me has robado más que lo
estrictamente necesario Dejando desdeñoso el horroros retrato Que me habían regalado en mi cumpleaños ¡Qué buen crítico de arte serías,
bribón! Otro signo que indica ausencia de
maldad, Respetuoso con el buen trabajador tu no
has Creído decente de privarme de mi
guitarra, Solidaridad santa del artesanado. Por todas estas razones, ves, te
perdono Sin segundas, después de un detenido
examen. Lo que me has robado, amigo, te lo doy, No podía caer en mejores manos. Por otra parte, yo, con mis
cancioncillas Si no hubiese encontrado el éxito Hubiese podido, como tú, tomar el mal
camino, Hubiese llegado a ser tu cómplice,
¡quién sabe! Al vender tu botín, ten cuidado con el
regateo, No se lo vayas a dar tirado a los
peristas, Hazles pagar caro evocando el dicho Que dice que esas gentes son peores que
los ladrones Confiado en que no he llamado a los
gendarmes, No te creas obligado a volver, Tu menor reincidencia aboliría el
encanto, Déjame, te lo ruego, un buen recuerdo. Ladronzuelo, amigo, que mis bienes te
aprovechen, Que Mercurio te preserve de la prisión, Y no tengas remordimientos, estamos
empatados, Después de todo ¿no te debo y una
canción? Postdata: Si el robo es el arte que
prefieres Tu única vocación, tu único talento, Sé tu propio jefe, metete en los
negocios Y tendrás incluso a los policías, como
peristas. |
|
nés quelque part C'est vrai qu'ils sont plaisants tous ces petits
villages Mon dieu qu'il ferait bon sur la terre des hommes |
La balada de la gente que ha nacido en algún sitio Es verdad que son bonitas todos esos
pueblecitos, Todos esas villas, esas aldeas, esos
lugares, esas ciudades, Con sus castillos, sus iglesias, sus
playas, Sólo tienen un punto débil y es estar
habitadas Y es estar habitadas por gentes que
miran El resto con desprecio desde lo alto de
sus murallas. La raza de los patriotas, de portadores
de estandartes, Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte. Malditos sean estos hijos de su madre
patria Y empalaos de una vez por todas en sus
campanarios Pues os enseñan sus torres, sus museos,
su ayuntamiento, Os enseñan su país natal hasta haceros
bizquear. Que sean de París o de Roma o de Sète, O del quinto pino o bien de Zanzíbar O incluso de Moncuq, se jactan
¡caramba! Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte. La arena en la que sus sensibles
avestruces Hunden la cabeza, no la hay mas fina, En cuanto al aire que emplean para
llenar sus tripas, Sus pompas de jabón, es un soplo
divino. Y poco a poco he aquí que se convencen De que hasta el estiércol hecho por Sus caballos, aunque sean de madera, le
da envidia A todo el mundo, Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte. No es un lugar común el de su
nacimiento, compadecen de todo corazón a los pobres
desgraciados, a los pequeños desafortunados que no
tuvieron la presencia, la presencia de espíritu de ver la luz
entre ellos. Cuando suena la alarma sobre su
felicidad precaria Contra los extranjeros, todos más o
menos bárbaros, Salen de su agujero para morir en la
guerra. Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte. Dios mío qué feliz sería la tierra Si sobre ella no se encontrase esta
raza incongruente Esta raza inoportuna y que abunda por
todas partes La raza de la gente del terruño de la
gente de lugar. Qué hermosa sería la vida siempre Si no hubieses sacado de la nada a
estos tontos Prueba, quizas definitiva, de tu
inexistencia: Los felices imbéciles que han nacido en alguna parte Los felices imbéciles que han nacido en
alguna parte. |
|
La
princesse et le croque-notes Jadis, au lieu du jardin que voici, |
La princesa y el músico callejero Antaño, en lugar del jardín que hay
ahora, En toda esta zona y los alrededores
había casuchas y cuchitriles insólitos, ruínas que no tenían nada de romanas. En cuanto a la fauna que vivía dentro
de ellas Era la flor y nata, era la élite. La flor y nata, la élite de la calle. Necesitados, indigentes, marginados, Mendigos a cual de ellos más tarado. Reincidentes buenos para nada, Entre ellos un rasca-notas, un músico, Un desecho agarrado a su guitarra. Adoptada por esta buena gente
enternecida, Una pequeña hada había florecido, En medio de toda esta bajeza. Como la habían encotrado certa del
arroyo, Abandonada en una suntuosa cuna, Sin pensarlo la llamaron “princesa”. Y una noche, ¡Dios del cielo,
protégenos1 He aquí que se sube a las rodillas Del rasca-notas y dulcemente suspira, Ruborizándose al menos un poquito: “Yo te quiero y si quieres, puedes besarme en la boca en incluso más...” “- Bueno, bueno, princesa, detente un
poco, no tengo madera de sátiro, tienes trece años y yo treinta
contantes y sonantes, mucha diferencia y no estoy dispuesto a dormir en la paja húmeda de un
calabozo... - Pero, musiquillo, yo no se contaré a
nadie...” “- No insistas, dijo él, con un tono
burlón, de entrada, no ers mi tipo y por otro
lado mi corazón ya está ocupado por una
adulta...” Entonces princesa se fue corriendo, Entonces princesa se fue llorando, Dolida porque se había rechazado su
ofrenda. No hubo corrupción de menor, El musiquillo por la mañana, temprano, Sin despedirse, se montó en la carreta De los traperos, rascando su guitarra. Pasando por allí, unos veinte años
después, Tuvo la sensación de que lo lamenta. |
|
que je vous dois Si vous y tenez tant parlez-moi des affaires
publiques
|
Si tenéis tanto empeño, habladme de
asuntos públicos Aunque ese tema me pone un poco
melancólico, Habladme siempre de lo mismo que os
perdonaré... Habladme de amor y os hundo el
puño en la cara, Con el debido respeto. Fuera todos los cantores berreantes que
molestan a la musa erótica Todos los poetas galantes que lamen el
culo de Afrodita Todos los poetas corteses que se
golpean el pecho Habladme de amor y os hundo el
puño en la cara, Con el debido respeto. Hace poco mis ideas se basaban en la
no-violencia, Mi agresividad la había reducido hasta
callarla, Pero todo ha dado la vuelta, mi
compañera es una bribona Habladme de amor y os hundo el puño en
la cara, Con el debido respeto. Vieja niña abandonada, que no conoció
padre ni madre Vestida con una caperuza roja, ella se
marchó, amarga ironía A llevar, según dicen, una galleta a su
abuela, Habladme de amor y os hundo el puño en
la cara, Con el debido respeto. La esperé una noche, la esperé hasta la
aurora, La esperé todo un año, y por poco no la
espero todavía Un lobo encontradizo habrá seducido a
la bribona. Habladme de amor y os hundo el puño en
la cara, Con el debido respeto. Cupido, ese cerdo, cosao que en él no
es rara, Había mojado su flecha un poco en
curare, El filtro mágico era un veneno, Habladme de amor y os hundo el puño en
la cara, Con el debido respeto. Así como es frecuente, bajo la blancura
de sus pétalos, La margarita ocultaba una tarántula, un
crótalo, Una verdadera víbora a la vez lúbrica y
viscosa. Habladme de amor y os hundo el puño en
la cara, Con el debido respeto. ¡Que el séptimo cielo caiga sobre mi
cabeza! Cuando la deseperación me ponga al
borde de la tumba Este último discurso saldrá de mi
mortaja: Habladme de amor y os hundo el puño en
la cara, Con el debido respeto. |
|
Ayant
avecques lui toujours fait bon ménage Mais le pire de tous est un petit vocable |
Habiendo tenido con él siempre una
buena relación, Me hubiese gustado celebrar, sin ser
impertinente, Tierno cuerpo femenino, tu más hermosa
dote, Que todos los que la han visto
consideran alucinante. Hubiese sido mi último canto, mi canto
de cisne, Mi última cartita de amor, mi mensaje
de adiós. Pero desgraciadamente las palabras que
lo designan Lo enfrentan con lo execrable, con lo
odioso. Es la gran lástima de la lengua
francesa, Es su talón de Aquiles y es su deshonor No tener más que palabras cargadas de
bajeza para este incomparable instrumento de
felicidad. Mientras que tantas flores tienen nombres poéticos, Tierno cuerpo femenino, es una gran
desgracia Que la flor más dulce, la más erótica Y la más embriagadora, los tenga de los
más escabrosos. Pero el peor de todos es un pequeño
vocablo (1) De tres letras nada más, familiar,
habitual, Es inexplicable, es irrevocable, La vergüenza sea para el que lo usó la
primera vez. La vergüenza para el que por despecho,
por juego, Dio el mismo nombre, en su hil
venenosa, A este gran amigo del hombre y a la
mordaz injuria. Al cual, seguro que la expresión le
venía perfecta. Misógeno seguro, asexuado sin duda, A los encantos de Venus totalmente
reticente Era este palurdo que con toda la
desvergüenza Hizo esta comparación por otro lado
intempestiva. Mala peste para esta homonimia, Es injusta, señora, y es insultante Que ese trozo de su anatomía Lleve el mismo nombre que una multitud
de gente. Quiera el cielo que un día, en un
arrebato de genio Un poeta inspirado, sostenido por
Pegaso, Le dé, borrando de un golpe siglos de
afrenta, A esta verdadera maravilla un bonito
nombre cristiano. Mientras tanto, señora, sería una
lástima, Y vuestros adoradores estarían muy
penados, Perder de vista que para rendirle
homenaje, Hay otra forma y yo la conozco Y yo la conozco. (1) El pequeño vocablo al que hace
referencia es “con”, que en francés antiguo se usaba para designar el órgano
sexual femenino y que actualmente se utiliza para señalar a la gente que (no
hay traducción exacta) reúne las cualidades de idiota, imbécil, tonto, etc. |
|
Mourir pour des idées, l'idée est excellente Moi j'ai failli mourir de ne l'avoir pas eu Car tous ceux qui l'avaient, multitude accablante En hurlant à la mort me sont tombés dessus Ils ont su me convaincre et ma muse insolente Abjurant ses erreurs, se rallie à leur foi Avec un soupçon de réserve toutefois: Mourrons
pour des idées, d'accord, mais de mort lente, D'accord, mais de mort lente
Allons
vers l'autre monde en flânant en chemin Car,
à forcer l'allure, il arrive qu'on meure Pour
des idées n'ayant plus cours le lendemain Or,
s'il est une chose amère, désolante En
rendant l'âme à Dieu c'est bien de constater Qu'on
a fait fausse route, qu'on s'est trompé d'idée Mourrons
pour des idées, d'accord, mais de mort lente D'accord,
mais de mort lente
Les
saint jean bouche d'or qui prêchent le martyre Le
plus souvent, d'ailleurs, s'attardent ici-bas Mourir pour des idées, c'est le cas de le dire C'est
leur raison de vivre, ils ne s'en privent pas Dans
presque tous les camps on en voit qui supplantent Bientôt
Mathusalem dans la longévité J'en
conclus qu'ils doivent se dire, en aparté "Mourrons
pour des idées, d'accord, mais de mort lente D'accord,
mais de mort lente"
Les sectes de tout poil en offrent des séquelles Et la question se pose aux victimes novices Mourir
pour des idées, c'est bien beau mais lesquelles ? Et
comme toutes sont entre elles ressemblantes Quand
il les voit venir, avec leur gros drapeau Le
sage, en hésitant, tourne autour du tombeau Mourrons
pour des idées, d'accord, mais de mort lente D'accord,
mais de mort lente
Pour
qu'enfin tout changeât, qu'enfin tout s'arrangeât Depuis
tant de "grands soirs" que tant de têtes tombent Au
paradis sur terre on y serait deja Mais
l'âge d'or sans cesse est remis aux calendes Les
dieux ont toujours soif, n'en ont jamais assez Et
c'est la mort, la mort toujours recommencée… Mourrons
pour des idées, d'accord, mais de mort lente D'accord,
mais de mort lente
Mourez donc les premiers, nous vous cédons le pas Mais de grâce, morbleu! laissez vivre les autres! La vie est à peu près leur seul luxe ici bas Car, enfin, la Camarde est assez vigilante Elle n'a pas besoin qu'on lui tienne la faux Plus de danse macabre autour des échafauds! Mourrons
pour des idées, d'accord, mais de mort lente D'accord, mais de mort lente |
Morir por las ideas, la idea es
excelente Oh vosotros, los agitadores, oh
vosotros los buenos apóstoles (1): Grands soirs: Revolución,
movimiento social en el vocabulario de los anarquistas. |
|
La femme qui possède tout en elle {au Refrain} {au Refrain} |
La mujer que posee todo lo necesario Para dar el gusto de las fiestas
carnales, La mujer que suscita en nosotros tanta
pasión brutal, La mujer es ante todo sentimental. Cogidos de la mano los largos paseos, Las flores, las esquelas amorosas, las
serenatas, Los crímenes, las locuras que por sus
bellos ojos Se cometen La arrebatan, pero... Refrán: El noventa y cinco por ciento de las
veces La mujer se aburre jodiendo. Que lo calle o que lo confiese No todos los días les alegran las
nalgas. Los pobres tontos convencidos De lo contrario son unos cornudos. A la hora del trabajo carnal Ella está a menudo triste, ¡caramba! Si el cuerpo no siente al corazón de
latir El cuerpo tampoco se mueve. Excepto cuando ama a un hombre con ternura, Siempre sensible a sus caricias Siempre bien dispuesta, siempre
inclinada a conmoverse, Ella se aburre sin darse cuenta. O cuando ella tiene necesidades
tiránicas, Cuando sufre de ninfomanía crónica, Es entonces cuando ella hace pasar a
sus adoradores Un mal rato. Refrán Los “más”, los “qué bueno”, los
“sigue”, Que grita para simular que sube a las
nubes Es pura caridad, los suspiros de los
angelitos, En general, no son más que mentiras
piadosas. Sólo son para que su compañero Se crea un amante extraordinario Para que el gallito imbécil y
presuntuoso echado encima No salga decepcionado. Refrán Yo oigo correr los comentarios De los que hacen castillos a Citeres
(1): “Es porque tú no eres más que un torpe,
poco hábil, por lo que ella conserva siempre su
sangre fría”. Quizás, pero si os cargan los asaltos De estos pequeños
me-has-visto-cuando-jodo, Señoras, al dejar que busquen el placer
en vuestras espaldas, Cantad, para vuestros adentros... Refrán (1) Citeres: Relativo a Venus, diosa
del amor, adorada en la isla de Chipre o Citeres. |
|
Paroles: Antoine Pol. Je veux dédier ce poème |
Yo quiero dedicar este poema A todas las mujeres que amamos Durante algunos instantes secretos, A las que conocemos apenas, A las que un arrastra un destino
distinto, Y que no se vuelven a ver más. A la que vemos aparecer Un segundo en su ventana Y que, rápidamente, se desvanece, Pero cuya esbelta silueta, Es tan graciosa y delicada Que nos quedamos maravillados. A la compañera de viaje Cuyos ojos, encantador paisaje, Hacen parecer corto el camino. Que somos los únicos en comprenderla Y que dejamos sin embargo bajar Sin haber rozado su mano. A las que ya están comprometidas, Y que, viviendo horas grises, Cerca de un ser demasiado diferente, Nos han dejado, inútil locura, Ver la melancolía De un futuro desesperante. Queridas imágenes vistas, Esperanzas frustradas de un día, Mañana estaréis en el olvido. Con solo un poco de felicidad que
tengamos Es raro que nos acordemos De los episodios del camino. Pero si hemos fracasado en la vida, Pensamos con un poco de ganas En todas esas felicidades entrevistas, En los besos que no osamos tomar, En los corazones que debían esperarnos, En los ojos que no hemos vuelto a ver. Entonces, en las noches de hastío, Poblando nuestra soledad Con los fantasmas del recuerdo, Lloramos los labios ausentes De todas las bellas fugaces Que no supimos retener. |
|
Non certe',elle n'est pas bâtie,
|
No, en verdad, no está construída, No, en verdad, no está construída, Sobre la arena, su dinastía Sobre la arena, su dinastía Hay pocas posibilidades de Destronar al rey de los tontos (1). Puede dormir, ese soberano, Puede dormir, ese soberano, Sobre sus almohadas, tranquilo, Sobre sus almohadas, tranquilo. Hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Yo, tú, él, ella, nosotros, vosotros,
ellos, Yo, tú, él, ella, nosotros, vosotros,
ellos, Todo el mundo le sigue, dócil, Todo el mundo le sigue, dócil. Hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Es posible, por otra parte, Es posible, por otra parte, Que se expulse al Sha de Irán, Que se expulse al Sha de Irán, Pero hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Que un día le digan: “Se acabó”, Que un dái le digan: “Se acabó”. Al rey de Jordania, Al rey de Jordania, Pero hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Que en Abisinia rechacen, Que en Abisinia rechacen, Al rey de reyes, al buen Négus, Al rey de reyes, al buen Négus, Pero hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Que, con un aire de fandango, Que, con un aire de fandango, Licencien al viejo Franco, Licencien al viejo Franco, Pero hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Que la corona de Inglaterra, Que la corona de Inglaterra, Esta noche, mañana, ruede por tierra, Esta noche, mañana, ruede por tierra, Pero hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. Que, eso se vio en el pasado, Que, eso se vio en el pasado, Mariana sea derribada, (2) Mariana sea derribada, Pero hay pocas posibilidades de Derrocar al rey de los tontos. (1) Con: Designa a la gente que (no hay
traducción exacta) reúne las cualidades de idiota, imbécil, tonto, etc. (2) Marianne: A la República francesa
se la suele representar con una figura de mujer llamada Marianne. Va tocada
con el gorro frígio (bonne phrygien) que aparece en otra canción. |
|
Les dragons de vertu n'en prennent pas ombrage, Ne jetez pas la pierre à la femme adultère,
Ne jetez pas la pierre à la femme adultère, |
Que las mujeres castas no se sientan
celosas, Si yo hubiese tenido el honor de mandar
a bordo, A bordo del Titanic cuando naufragó, Yo hubiése gritado: “¡Las mujeres
adúlteras primero!” No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Pues, para colmar los deseos, calmar la
fiebre ardiente Del pobre solitario que no es de
piedra, Ninguna es comparable a la esposa
inconstante. Mujeres de jefes de estación, sois la
flor de la canela. (1) No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... En cuanto a vosotros, señores, amad
como queráis, En lo que a mí respecta, habiendo
comprendido un día Que una mujer adúltera es más exquisita
que ninguna, (2) Busco mi felicidad a la sombra de los
maridos. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... A la sombra de los maridos pero, y,
sobra decirlo, Entre todos ellos, los escojo, los
elijo. Si la señora Dupont, por casualidad, me
atrae, Hace falta, además, que Dupont me guste
también. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Es conveniente que el tonto tenga una
buena cara, Si no, cambiando de opinión, me largo
rápidamente, Pues soy meticuloso y me niego a beber En el vaso de un señor que no me cae
bien. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Están lejos mis comienzos, cuando,
falto de práctica, Me liaba con mujeres de policías. Aún no estaba abierto a la estética. Esta falta de gusto ya no la cometo. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Sí, soy minucioso, puntilloso, pero
creo Que el marido debe ser un completo
gentleman, Pues se acaba intimando el uno con el
otro, A fuerza, a fuerza de pasarse el
relevo. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Pero si se cae, ¡ay!, sobre maridos
infames, Otros son tan corteses, tan buenos, tan
afectuosos, Que, incluso después de dejar de querer
a su mujer, Sigue uno haciendo el papel sólo por
ellos. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Es lo que me pasa ahora, que estoy
triste, enfermo, Cuando tengo que hacerle los honores a
cierta pécora. Pero su marido y yo, somos Oreste y
Pylade (2), Y por guardar un amigo, sigo mimándola
a ella. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... No contenta con no gustarme, ella me engaña, Y los días en los que, furioso,
queriendo acabar con todo, Grito: “¡Esta es la gota que colma el
vaso, se acabó!” El marido me suplica: “¡No, no me
deje!”. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Y me quedo, y los dos juntos nos
adulamos. Yo le digo: “Usted es mi cornudo
preferido”. Y él me replica entonces: “Entre todos
mis cuernos, Los que usted me pone, amigo, son
sagrados”. No tiréis piedras a la mujer adultera, Yo estoy detrás... Y me quedo, y a veces, cuando esa
cursilona Se entretiene en compañía de su nuevo
amante, Cuando la niñera ha salido, el marido
está pescando, Soy yo, ¡pobre de mí! el que cuida de
los niños. No tiréis piedras a la mujer adultera. (1) La referencia a las mujeres de los jefes de estación nos recuerda la última estrofa de la canción “Le cocu” donde se hace referencia a la canción “Il es cocu le chef de gare”. Simbolizan las mujeres infieles. (2) Exquise (3) Oreste
y Pylade: Figuras de |